Artículo publicado en la Web European Vegetarian. Escrito por el Dr. Janez Drnovšek, presidente de Eslovenia. Actualmente ha dimitido del cargo.
El artículo en cuestión habla de algo más que de la defensa de los animales.
(Dr. Janez Drnovšek, Presidente de Eslovenia)
“Yo soy tú y tú eres yo. Ambos sentimos lo mismo, sufrimos lo mismo. Un humano es un humano, los animales son animales, pero sentimos lo mismo. Los humanos matan y se alimentan de animales. Los animales sufren. Los humanos matan a humanos, aunque sientan y sufran lo mismo. ¿Quién puede entender al mundo?
Pero somos una unidad: humanos, animales y naturaleza. Estamos relacionados y nos destruimos unos a otros. O más bien, los humanos destruyen a los animales y a la naturaleza. Por comida, aunque no sea necesario; simplemente por codicia. ¿Tenemos que torturar y matar animales? No, es algo innecesario; los alimentos vegetales son mucho más saludables para los humanos.
¿Tenemos que destruir esta tierra, el aire y el agua? No debemos hacerlo, sin embargo lo hacemos siguiendo un deseo insaciable por obtener ganancias. Este deseo genera nuevos deseos y necesidades, que satisfacemos siempre con nuevos productos, cuya producción destruye con más intensidad el medio ambiente.
Esta “civilización de consumidores” produce una multiplicidad de bienes que en realidad no son necesarios para los humanos. Con sus mecanismos para producir siempre nuevos deseos y necesidades imaginarias, la espiral de productos inútiles aumenta aceleradamente. Y se ignora a decenas de millones de personas que ni siquiera tienen comida y agua necesarias para sobrevivir, mucho menos la capacidad para participar en esta orgía de consumismo moderno.
El hombre no tiene compasión por los humanos, no tiene compasión por los animales, ha perdido el contacto con el ambiente natural. Crea su propio mundo virtual, en donde no vive su propia vida, sino la vida de un robot consumidor, separándose aún más de su verdadero ser. Lenta y gradualmente dejará de ser una persona sensible conectada con otros seres y con la naturaleza. Al final, ya no habrá un mundo real: en algún punto de esta trayectoria, simplemente desaparecerá.”
Intentare exponer mi punto de vista sobre los animales llamados “domésticos”. Haré dos aclaraciones, primero que lo que diré a continuación es lo que pienso y no significa que sea lo correcto. Y la segunda es que no estoy de acuerdo con la venta de los animales como si fueran meros objetos de consumo, expuestos en vidrieras, imposibilitados a vivir libremente.
Si, estoy a favor de la adopción de los mismos, estoy de acuerdo con la existencia de los hogares, o refugios como tantos existen. Donde puedan ser atendidos debidamente, para luego ser derivados a un hogar propiamente dicho, donde una familia los reciba como un integrante más, no como su dueñ@ y ellos su mascota de compañía.
Hay espacios donde cada un@ esta cómod@, ya sea por interés o necesidad, existen lugares, habitas adecuadas para cada un@ donde pueda vivir libremente, y no se vea coartad@ de la misma.
Ejemplificare esto para que quede más claro, entonces digamos que una vaca viva entre nosotr@s, en las calles de la ciudad no es lo adecuado, ya que son animales de pradera, donde pueden sobrevivir naturalmente.
Pero ¿un perro es verdaderamente feliz en la calle? Por lo general se tiende a confundir lo que es la libertad de los animales no humanos. La libertad es algo abstracto en realidad, ya que siempre vamos a depender de algo o alguien en la sociedad en que vivimos.
Así que si pensamos lógicamente, más allá de lo que podamos considerar por libertad. Un perro al igual que un gato en la calle, tienen una vida corta y miserable, ya que pronto mueren por frío, hambre o porque algún descorazonad@ los atropella y sigue su rumbo como si nada.
En este caso hay que considerar que ellos necesitan de nosotros para vivir, y no como otros que son más independientes, como anteriormente ponía el ejemplo de una vaca o cualquier otro animal de pradera, o salvaje donde su vida no comprenda un gran dilema para si mismo, refiriéndome a lo que debería ser, a lo natural, y no como ya sabemos que la mano del ser humano ha tomado lo que no le corresponde, como el caso de los animales con quien satisfacen un horrible capricho.
Yo no diferencio el derecho de vida, ni la libertad de las especies porque todos merecemos vivir en el espacio y tiempo al que correspondamos sin que nadie intervenga en nuestras vidas para dañarnos.
Desde lo personal, he tenido el placer de compartir diez maravillosos años con un perro, a quien aprendí a respetar y el a mi, quien era parte de mi familia, un compañero, no una mascota, yo no era su dueña, ni su ama. Jamás lo prive de su libertad, tenia un amplio predio con vegetación donde poder correr, jugar y hacer lo que quisiera.
Al momento de perderlo sufrí terriblemente… Pero lo asumí con la tranquilidad que me dio el saber que le brinde todo lo que necesitó, y que nunca sufrió.
Actualmente comparto mi espacio con un gato, quien lleva una dieta vegana también! Y nos aprendimos a querer mutuamente…
Como se comunican, con una mirada, con un gesto, con un sonido! Es tan completo que las palabras están demás, sobran…
Para redondear la idea quiero terminar diciendo, que adopten un animal porque hay millones que necesitan de ti. Y que no compren ninguno! No ayuden a este horrible negocio!
La impotencia, las ganas de salir y romperle la cabeza a cada un= de l=s hij=s de mil p***, que disfrutan viendo sufrir a los animales no humanos. O que de cualquier manera contribuyen al sufrimiento animal, sea silenciosa o activamente. Me llena de odio!
No puedo aguantar ni por un segundo pensar que ahora, en donde estoy, mueran millones de animales inocentes. Bajo las manos de la peor especie existente el ser humano! Sinceramente me avergüenzo de formar parte del mundo tan oscuro y sin corazón en el que vivo!
Mil veces pensé, mil veces actué… Pero no es suficiente! Se que hago lo que está a mi alcance. Pero las ansias de hacerlo todo para acabar con las injusticias causadas a los animales no humanos, son infinitas!
Se que moriré con la conciencia tranquila de que por ellos lo intente todo!
No me interesa terminar en un cárcel por liberarlos!
Pues nada se compara con los horrores que sufren minuto a minuto tantos de ellos en todo el planeta!
Hasta el ultimo segundo de vida luchare por la igualdad animal, por la liberación, para que no exista mas discriminación, injusticias, ni muertes!
No pienso contribuir a un sistema opresor donde lo único que brinda es formar parte del problema y no de la solución.
Como cualquier vegano, al dar a conocer mi estilo de alimentación y mis motivos, he sido atacada por una serie de argumentos supuestamente “lógicos” ofrecidos por omnívoros, con distintas intenciones que van desde el intento ridiculizar hasta el puro interés.
(1) “Si ellos tuvieran la oportunidad te comerían a ti”
De hecho, es el primer argumento que me encontré cuando decidí ser vegetariana.
Lo analizo: No hace falta ser un doctorado en etología para darse cuenta de que este argumento no se sostiene cuando hablamos de animales herbívoros. Curiosamente los animales que llegan a nuestro plato, por naturaleza, y en gran parte, no comen carne. Otra cosa es el canibalismo que se da, por ejemplo, en las granjas industriales de cerdos, consecuencia del estrés al que son sometidos estos animales. Pero esto es harina de otro costal. No podemos poner como ejemplo comportamientos de los animales en condiciones aberrantes y asegurar que así se comportaría el animal en condiciones naturales. Igual que no puedo poner como ejemplo un niño con privación sensorial desde su más tierna infancia y decir que su comportamiento es típico de la evolución normal de todos los niños.
Pero también es cierto que comemos animales que comen carne. Pero, extremándonos, pongamos el caso de que comemos, ya no animales carnívoros, sino animales predadores que podrían llegar a comernos a nosotros. De hecho es seguro que hay gente que ha probado este tipo de carne. ¿Cómo argumentarles, pues? Si aseveran que en el caso de tener la oportunidad el animal les comería a ellos no podemos apelar a la naturaleza herbívora ni compasiva del animal, ya que es falso y ridículo.
Para comenzar, seguro que en su día a día no comen únicamente este tipo de carne. Aunque tampoco es una justificación la naturaleza depredadora y carnívora de un animal para darnos derecho a comérnoslo.
Hay una diferencia fundamental: el animal depredador necesita carne para sobrevivir. Nosotros no: esto no es ninguna conclusión al azar, hay decenas de estudios que avalan esta afirmación. De todas formas, si se duda de los estudios sobre el veganismo siempre se puede recurrir a los centenares de personas veganas que gozan de buena salud.
Creer que porque un animal nos atacaría nos otorga el derecho a comérnoslo no es otra cosa que creer que lo que ellos están obligados a hacer nos da el derecho de poder hacer algo. Es decir, en el caso de pasear tan tranquilos por la sabana africana nos convertiría en una presa para un león, y los leones están obligados a cazar presas para sobrevivir. Afirmar que nos comeríamos un león porque si él tuviese la oportunidad nos comería a nosotros es análogo a afirmar que yo tengo el derecho a matar a mi vecino borracho porque tiene un rifle y puede que me mate. Sin embargo no lo matamos, ¿no? Y está claro que hay un potencial riesgo para nuestras vidas, (igual que cuando vamos paseando por la sabana). Recurriríamos, quiero creer que en un gran porcentaje de personas, a la denuncia o a métodos menos agresivos que el asesinato. ¿Y porqué sí matar al león? ¿Porque no, simplemente, no acercarnos a él? Así nos aseguramos de que no nos hará nada.
No podemos otorgarnos el derecho de hacer un mal porque algo nos podría hacer mal. Siguiendo esta lógica tenemos el derecho a hacerle mal, por ejemplo, a cualquier persona, porque nunca sabes quién te va a hacer daño.
Además, si nuestra baza es que hacemos lo mismo que haría un animal, ¿por qué lo imitamos sólo en ese aspecto y no en el resto? Los leones, y todos los carnívoros, se comen las vísceras totalmente crudas y nosotros, por norma general, no. Por poner solo un ejemplo.
También hay que decir que en el caso del ejemplo del león se dejan cabos sueltos.
Primero que no es una situación que se dé cotidianamente, al menos, en las personas que utilizan ese argumento como baza para justificar porqué comen animales (aunque como ya he comentado los animales que ellos se comen no les comerían a ellos en condiciones normales).
Y segundo, para que esta situación se dé hace falta que alguien vaya premeditadamente a ponerse frente a leones. Y ¿qué motivos pueden llevar a una persona a ponerse frente a un león, así, deliberadamente? No creo que ningún omnívoro aférrimo vaya a hacerlo para decir “¿lo ves?”, igual que nadie en sus cabales va a meterse en un volcán para asegurar que la lava quema. Son hechos que son como son y que evitamos para asegurarnos integridad física. No hay porqué destruir al león para asegurarnos que no nos hará daño.
Aunque, una vez más, la lógica del león no es válida en cuanto nos la da alguien que tiene un pedazo de ternera, o cualquier animal que no podría devorarle, en su plato.
(2) “¿Y las plantas qué?”
Muchas personas intentan atacar nuestros argumentos morales desde un punto de vista más amplio que el de respetar a los animales: respetar a todos los seres que tienen vida.
Para empezar encuentro absurdo que alguien intente pisotear nuestras convicciones morales con otras que ni siquiera comparten ni practican.
Pero cuando alguien nos argumenta que las plantas también tienen vida no podemos más que darles la razón. El argumento subsiguiente a la aceptación de este otro suele ser algo parecido a esto: y si respetas a los animales, ¿porque no respetas a las plantas?
Bueno, en el caso de que la persona realmente sintiera esto que nos dice y no lo dijese simplemente por atacar, tendría una solución totalmente plausible: ser frugívoro.
Yo soy vegana, no frugívora, y lo que suelo argumentar es lo siguiente: desde los inicios de la vida es algo inevitable el tener que alimentarnos a base de otros organismos vivos para subsistir. Por mucho que no nos guste o lo veamos injusto nuestra naturaleza biológica es así. No podemos evitarlo. No podemos subsistir alimentándonos de cosas en vez de seres. Y como suelo decir: si no quieres hacer daño a absolutamente ningún organismo viviente sólo hay una solución (absurda y 100% desadaptativa): suicidarse.
Pero el quid del veganismo está en lo siguiente: no es lo mismo un ser viviente que un ser sintiente. Aceptando nuestra naturaleza biológica en base a la necesidad de consumir seres vivos para subsistir, tenemos la opción de hacerlo sin causar dolor ni sufrimiento a nadie. Las plantas no tienen sistema nervioso, esto es un hecho. Al igual que tampoco lo tienen bacterias, protozoos o amebas. Cito a un artículo de la revista “Elementos”:
“La habilidad para responder a los estímulos nocivos es una característica básica de todos los seres de la escala filogenética, desde los unicelulares hasta los mamíferos. Esta capacidad para detectar y reaccionar a los estímulos que comprometen su integridad se puede incluir en el término nocicepción.”
Las bacterias tienen nociocepción. Las plantas tienen nociocepción. Los elefantes, cerdos, humanos, vacas, pollos, gusanos, atunes, gatos, etc., tienen la capacidad de sentir dolor, ya que poseen sistema nervioso.
Así pues, si es inevitable tener que alimentarnos de otros seres vivos para subsistir, ¿porqué no hacerlo sin la necesidad de causar sufrimiento, de causar dolor, de recurrir a la explotación y tortura de otros animales, simplemente por cuestiones hedonistas?
Sí, por cuestiones hedonistas. No es necesario comer carne para sobrevivir. Cuando, al final, mucha gente acepta estos argumentos como válidos y reconoce la dieta vegetariana como una dieta saludable y plausible, sólo les queda decir (y es lo que suelen decir): pero es que la carne está muy buena.
En el caso de que realmente las plantas sintieran, hay algo que no podemos olvidar: para que alguien se coma un chuletón de ternera, ese animal ha tenido que ser alimentado con plantas (entre muchísimas porquerías), lo que implica una cantidad de muerte mucho mayor: el de las plantas con las que se ha alimentado y la del propio animal.
No aman más a las plantas por no comerlas, ya que han sido utilizadas para alimentar lo que tienen en el plato. Han muerto igual por su alimentación. No comerlas no significa que su alimentación no implique su muerte.
Este es un típico argumento que todo vegano/vegetariano con una mínima vida social ha escuchado. Normalmente al llegar a este punto ya se han contestado a las anteriores cuestiones más típicas sobre las plantas o sobre si sienten los animales no humanos, sobre el mal entendido omnivorismo e incluso sobre las cuestiones de predación de los leones africanos.
A mi parecer esta aseveración de la que ahora me encargaré de argumentar, no es otra cosa que una manera de excusar a su moral sintiéndose implicados en otra “causa justa” y así exculparse o sentirse menos mal por el hecho de colaborar en la explotación animal. Es decir, es una excusa para sentirse mejor, para salvaguardar su moral, para sentir que, pese a tus afirmaciones de indiscutible veracidad, ellos “también” hacen algo bueno por el mundo. Para que, como me han llegado a decir “no te sientas mejor persona que yo”.
Primero aclarar este último punto. Yo no me creo mejor que alguien no vegano. Simplemente considero que lo que yo hago es lo correcto, e igual que está en mi mano el hacer algo por lo animales no humanos esta en la mano de todos los que me dicen que no me crea mejor persona.
(3) “Hay cosas más importantes de las que preocuparse”
Este argumento lo primero que me suscita es un claro especismo. Al considerar que los animales no humanos están en un segundo o tercer plano de cosas de las que ocuparnos implica que merecen menos consideración que los miembros de la especie humana, es decir, que están por debajo de nosotros, moralmente hablando.
No negaré que, a parte del especismo, hay muchas más discriminaciones e injusticias de las que preocuparse y tomar partido. A saber: el hambre en el tercer mundo (problema más referenciado al decir “hay cosas más importantes de las que preocuparse”), el sexismo imperante en muchas sociedades, la explotación laboral (incluyendo la explotación infantil) y un largo, largísimo por desgracia, etcétera.
Pero que existan unos problemas en el mundo no nos da derecho a despreocuparnos de otros. No es incompatible una lucha con otra. Se puede ser vegano y hacer activismo en el tercer mundo. Se puede ser vegano y no comprar productos que impliquen explotación. La cuestión es ir haciendo conforme se conoce y en la medida que está en nuestra mano hacer algo. A quien se expone qué es y en qué consiste el veganismo y los motivos para serlo no tiene ningún derecho a argumentar que hay otras cosas más importantes. Claro que hay otras cosas importantes, pero quien se vanagloria de haber apadrinado a un niño (ojo con este asunto y las ONG’s que se esconden detrás) no está en el derecho de obviar el problema de la explotación animal. El/ella también puede hacer algo. Que utilice como excusa lo del apadrinamiento no es más que un intento de salvaguardar su moral, de no quedar como una mala persona porque “él/ella también hace algo”.
Sinceramente, me parece un argumento, cuanto menos, absurdo.
“Quien quiere cambiar busca cómo. Quien no, busca excusas”
Otro argumento extensamente utilizado: “pero si comer carne es algo que se ha hecho desde los inicios del hombre”.
La invalidez de este argumento suelo atacarlo por dos flancos: la incerteza de esta afirmación y la cantidad de absurdos que se pueden deducir de hacer algo por tradición ancestral.
(4) “Es algo que se ha hecho desde siempre”
Para comenzar afirmar esto supone que todo lo que se hizo anteriormente (de haberse hecho) es bueno. Y es un hecho que las tradiciones no siempre son aceptables (por poner el ejemplo más común: la ablación).
Por otro lado, y suponiendo que realmente los primeros homo consumieran carne, ¿de qué sirve para justificar que nosotros sigamos consumiéndola siendo conscientes de todo el sufrimiento que supone? La evolución nos ha dotado de la capacidad de razonar. A partir de esta, y de la empatía, hemos podido comprobar que realmente los demás animales sienten dolor y sufrimiento, y aún así seguimos colaborando con esas industrias de la tortura, la explotación y el asesinato como lo son las pesqueras y cárnicas, entre otras.
Es más, ¿porqué seguimos la supuesta tradición/costumbre de comer carne y no otras? Con toda seguridad quien arguye tal pensamiento no vive en una cueva ni va descalzo y sin ropa confeccionada. Tampoco caza con lanzas los animales que se come ni practica sexo cada vez que le apetece en la calle a plena luz del día. Y ni hablemos del fuego que utiliza para cocinar los cadáveres.
Con lo que de querer ser totalmente consecuente con tal argumento lo más factible es que se vaya a la montaña lejos de toda civilización y comience una vida totalmente ancestral. Aunque lo más sencillo es darse cuenta de lo absurdo y parcial de la afirmación expuesta.
¿Por qué para ellos soy yo la que está en lo incorrecto? ¿Por qué creen que es hacerse daño, o matarse de hambre? Eso es ser completamente ignorantes. Me parece una ridiculez enorme que todos se justifiquen con vanas palabras que si las reflexionas no tienen sentido de ser alguno. No me creo superior, ni nada semejante, al contrario defiendo una postura de respeto e igualdad hacia todos los seres vivientes de este mundo. Yo defiendo mi postura, porque sé que hago lo correcto, tanto como para mí como para los animales no humanos, el medio ambiente, y al mundo mismo.
Me da mucha tristeza que mi propia familia no me haya apoyado jamás. Cuando comencé con el veganismo, para mi fue muy difícil, ya que no estaba muy bien informada y comencé de una con el veganismo, no como otros que empiezan por ser vegetarianos y luego veganos. Era chica, tenía 13 años. Y nunca recibí una respuesta amable ni coherente de nadie. Aceptaron mi decisión hasta ahí nomás, sin tener que sentirse muy involucrados, y que peor que sentirse tan solo en el mundo. De todas maneras no me importó sus actitudes, porque no es una simple dieta, es un estilo de vida, una forma de pensar, accionar y vivir. En donde yo me siento a gusto, aunque en su momento haya cometido errores.
Como anteriormente mencione es una actitud de respeto hacia los demás, y no de amor como tantos se argumentan, eso no es un requisito, puede ir de agregado personal, no general. Porque es mas importante el respeto que el amor. Si no hay respeto no hay amor al final de cuenta. En lo personal, si, tengo un gran afecto hacia los animales, incluso me crié en un entorno de amor hacia los mismos, hasta que me cuestione ¿por qué los como si los quiero? Pero no precisamente me comprometo a defender el derecho de libertad e igualdad de los animales no pensantes por quererlos, sino porque de verdad lo necesitan. A ellos no les sirve la lastima que alguien les pueda tener, ¡para ellos eso no existe! Ellos necesitan libertad, para poder vivir sus vidas en armonía en el hábitat del que correspondan.
Pero no me voy a conformar con lo que la mayoría dice: “¡que se le va a hacer! En este mundo todos somos diferentes, siempre va a haber de todo.” ¡No! De ninguna manera pienso quedarme de brazos cruzados viendo como llenan sus entrañas con otras entrañas. Sin pensar por todo lo que tuvo que pasar ese pedazo de carne humeante en el plato sobre su mesa, porque no lo tuvieron que matar con sus propias manos. Para mi un trozo de carne es un cadáver, ¿en que momento se les cruzo por la cabeza al hombre considerar al animal comida? Pues no descansare hasta ver destruidas todas las industrias lecheras, centros de experimentación, granjas peleteras, mataderos, cualquier espectáculo que utilice animales tales como circos, zoológicos, acuarios, delfinarios, riñas de gallos, de perros, corridas de toros, de caballos y demás. Ningún espacio donde la libertad de cualquier animal se vea coartada. El veganismo es un paso esencial a un mundo de libertad e igualdad real, es un estilo de vida, tal vez la forma más honesta y directa de hacer valer los derechos de los animales y así cuidar también el medio ambiente. Este estilo de vida excluye toda forma de explotación y crueldad hacia los animales. Se evita matar, dañar y explotar a éstos. Por lo cual se rechaza todo producto o derivado animal, ya sea carnes rojas, pescado, aves, huevos, miel, lácteos, grasa animal, así como también cuero, lana, pieles, seda, y productos testeados en animales como cosméticos, dentríficos, shampoos, desodorantes, etc.
Buscando un sentido etimológico, encontramos que la palabra vegano proviene de la raíz latina “vegetus”, que significa “completo, sano, fresco, lleno de vida”. Es decir, que el significado de esta palabra implica un equilibrado sentido filosófico y moral de la vida, que va mucho más lejos de una mera dieta de verduras y frutas (como tantos ignorantes creen.) Hay una amplia opción gastronomica, tanto como para brindarnos los nutrientes necesarios como para satisfacer los paladares de todo tipo. Además de las frutas frescas y los vegetales, un régimen vegano puede incluir una gran variedad de platos preparados a base de cereales, pastas, pan, patatas, legumbres, arroz, semillas y frutos oleaginosos. Germinados de legumbres y semillas, frutos secos, crema de almendras, cacahuetes, anacardos. Leche de soja, tofu, tempeh, proteína vegetal texturizada. Y un largo etcétera.
Si nos referimos a la salud, si que ayuda. Ya que esta dieta es rica en fibra y elementos nutritivos, ideal para mantener limpio nuestro organismo y nuestras arterias, pudiendo obtener así la cantidad adecuada de grasas y proteínas sin preocuparnos por el colesterol, que sólo se encuentra en los productos de origen animal. Mientras que el consumo de grasa y proteína animal sobrecarga la función renal y es perjudicial para nuestro aparato circulatorio. Una alimentación a base de carne, pescado, huevos y leche incide negativamente sobre nuestra salud, favoreciendo el desarrollo de enfermedades de origen nutricional como la arteriosclerosis, la hipertensión, el cáncer, la osteoporosis, la diabetes y las enfermedades del corazón.
Así que el veganismo no solo constituye una alternativa para una alimentación sana y completa, si no que también es la forma más coherente, directa y eficaz de defender los derechos de los animales. Los animales no son recursos para nuestro uso, son seres sintientes cuyos derechos deben ser tomados en cuenta seriamente.
¿Dónde empieza la solución? Dejar de consumir productos de origen animal.
Me han tratado de loca, innumerables veces. Y si es así no me daría cuenta, dicen que las mejores personas lo están…
Me han dicho que soy rara, pues no del todo, ya que es un poco abstracto el termino "normal" hoy por hoy. No se quien soy, solo se que nací y después no se que paso conmigo!
El tiempo transcurrió rápido, no me ha dado para reflexionar sobre lo que he podido hacer mal o bien. Quien fui todo este tiempo no se, quien soy o seré. Pero solo puedo darme cuenta de algo, y es de las diferencias que más se marcan en el mundo, diferencias de todos los tipos, entre personas, entre animales, entre nosotros, entre todos juntos.
El especismo, el sexismo, el racismo, y todas esas maneras de prejuicio y discriminación que fue generando el ser humano.
Es una postura incoherente, solo en las mentes lo suficientemente cerradas puede caber ese tipo de estupideces. Si todos somos iguales, ¿por qué tratar a otros con aires de superioridad?
Los frigoríficos son como infiernos, solo actos de asesinato ocurren allí.
Al entrar a una carnicería se siente el frío de los cadáveres, y un silencio fuerte, pero un eterno gemido inaudible de aquellos animales que sufrieron terriblemente.
El asar un pedazo de carne que para algunos sea una comida insignificante, es un acto de canibalismo, el olor a muerte llena mis pulmones y me envuelve en un dolor terrible.
Sexo, edad, color de piel, especie, son las cosas que hacen que nos diferenciemos unos de los otros para hacer a cada cual especial y único. No son razones para tratar de inferiores o superiores a unos o a otros. Son rasgos que nos caracterizan, pero no son defectos, son aspectos. No son causas para discriminar, y sentir gracia de ello.
Solo una mentalidad lo suficientemente egoísta, intolerante, y estupida es capaz de sentirse superior por ser así o asa. Cada cual es como es, cada uno tiene sus defectos y virtudes, sus capacidades, y no por ello son lo opuesto a uno. Somos iguales, porque todos tenemos derecho a vivir, a ser libres y a sentir.