BEBES VEGAN@S
La gente puede llegar a aceptar que la dieta vegana para un adulto quizás esté bien, pero para un/ a niñ@ o un adolescente que tiene que crecer...¡¡imposible!! A la mayoría de nosotr@s nos han enseñado que l@s niñ@s han de comer carne y productos lácteos para crecer fuertes y sanos. La verdad es que l@s niñ@s criad@s como vegan@s, que no consumen ningún producto animal, ni carne, ni huevos, ni lácteos, pueden obtener todos los nutrientes esenciales para un crecimiento óptimo a partir de fuentes vegetales. L@s niñ@s no sólo no necesitan productos animales, sino que están mucho mejor sin ellos.
Basta con considerar lo siguiente: much@s niñ@s criad@s con la dieta “convencional” repleta de colesterol y grasas saturadas en forma de hamburguesas, panchos y pizza, presentan ya síntomas de enfermedad cardíaca (la causa número uno de muerte en adult@s) a una muy temprana edad Un estudio epidemiológico estadounidense encontró niveles importantes de colesterol y grasa en las arterias de la mayoría de niñ@s menores de 5 años. L@s niñ@s vegan@s están protegid@s frente a este riesgo. También tienen menores probabilidades de padecer enfermedades infantiles como asma, anemia por deficiencia de hierro y diabetes, y una mayor tendencia a las infecciones de oídos y los cólicos.
Una dieta vegana presenta otras ventajas adicionales. Se produce un gran número de intoxicaciones alimentarias debido a la contaminación de carne por la bacteria Escherichia coli. Una dieta vegana protege a l@s niñ@s de los pesticidas, hormonas y antibióticos que reciben los animales en grandes cantidades y que se concentan en tejidos grasos y en la leche. Un estudio realizado en el senado de los estados unidos, determinó que el 99 % de lsa madres tenían niveles importantes de DDT en su leche, mientras que en las madres vegetarianas el porcentaje se reducía al 8 %.
Los padres que alimetan orgullosamente a sus hij@s atiborrándol@s de proteínas animales no saben que los males de la infancia (alergias, infecciones de oídos, de garganta y de la piel, ronquera, bronquitis periódicas, eczema, mucosidades abundantes, etc) son reacciones que sufren l@s niñ@s más sensibles a las proteínas anmales de la leche, el queso, los helados y otos productos lácteos que afectan mayormente a l@s niñ@s durante el periodo de desarrollo de sus sistema inmunológico.
Los efectos productores de moco del consumo de eche de vaca son tan bien conocidos que casi tod@s l@s pediatras ahora recomiendan la supresión de la leche de vaca de la dieta de l@s niñ@s propens@s a las infecciones crónicas de oído. Much@s niñ@s presentan reacciones alérgicas a la leche de vaca, incluyendo congestión nasal. Cuando los conductos se bloquean y se irritan, se termina frecuentemente con una infección de oído.
En lugar de leche de vaca se les puede dar a l@s niñ@s para beber agua pura o zumo de frutas o de verduras, como el zumo de zanahoria, que les gusta mucho por su sabor dulce. También leches vegetales preparadas en la batidora con agua y frutos secos (almendras, anarcardos, semillas de girasol, etc.) pudiendo añadir tofu, tahín o leche de soja (de avena, de maní, etc) s fuera necesario aportar una mayor cantidad de calcio y proteínas.
Los alimentos infantiles puramente veganos son una minoría entre la inmensa variedad de alimentos infantiles que hay en el mercado, aunque ya empiezan a existir algunos productos en la tiendas de dietética. Los potitos infantiles son un recurso comercial, pero no son necesarios si los padres tienen el tiempo y las ganas para hacerse cargo de preparar las comidas personalmente
Los estudios médicos han demostrado que l@s niñ@s vegan@s desarrollan una inteligencia igual o mejor a la del resto de l@s niñ@s. Por otro lado, el estudio que compara el ritmo de crecimiento de l@s niñ@s vegan@s con el de l@s niñ@s que comen carne no refleja que el desarrollo de l@s vegan@s sea mas lento, sino que el crecimiento de l@s carnívor@s es anormalmente rápido y acelerado. L@s niñ@s vegan@s llegan a adult@s con una talla normal y generalmente delgad@s y san@s: con las arterias limpias y una tensión arterial normal, sin problemas de alergías, artritis, diabetes, obesidad y libre de las demás enfermedades degenerativas y de los desarreglos digetivos que atormentan a sus contemporáne@s que se alimentan de carne.
Esta menor rapidez de crecimiento tiene, por ejemplo, una especial importanca en el caso de las niñas, pues se han constatado la relación existente entre un inicio temprano de las menstruaciones y un mayor riesgo a padecer cáncer de mama en la edad adulta.
A continuación repasaremos algunas consideraciones nutricionales de especial interés para l@s niñ@s:
Proteínas: L@s niñ@s pueden obtener las proteínas que sus cuerpos necesitan a partir de cereales integrales como avena, arroz y pasta; de frutos secos y semillas, incluyendo el tahín y la mantequilla de cacahuete; y las legumbres, incluyendo el tofu, las lentejas y las alubias. También de la soja y del glúten o seitán.
Hierro: L@s niñ@s amamantad@s obtienen suficiente cantidad de hierro de la leche materna hasta el año de edad (y son menos propens@s al síndrome de muerte súbita infantil). L@s bebes alimentad@s con fórmulas artificiales deberían recibir una fórmula a base de soja con hierro añadido para minimizar el riesgo de hemorragia intestinal. Los alimentos ricos en hierro como las pasas, almendra, orejones, melaza y cereales enriquecidos cubrirán las necesidades de l@s niñ@s a partir del primer año. La vitamina C ayuda al organismo a absorber el hierro, de modo que los alimentos ricos en ambos, como las hortalizas de hoja verde son especialmente valiosos.
Calcio: el pan integra, el brócoli, el repollo, el coliflor, el tofu, los higos secos, el tahín la alubias y los zumos o leche de soja enriquecidos, el sésamo (molido), vegetales de hojas verdes, son excelentes fuentes de calcio. Como sucede con el hierro, la vitamina C ayuda al organismo del/ a niñ@ a absorber el calcio eficientemente.
Vitamina D: un/ a niñ@ que pase tan sólo 15 minutos al dia jugando bajo la luz del sol, con los brazos y el rostro y el torso expuestos, obtiene suficiente vitamina D.
Vitamina B12: los problemas relacionados con esta vitamina en niñ@s alimentad@s con leche materna en familias veganas, son excepcionales, pero se han registrado algunos casos. Los primeros signos de deficiencia no siempre son visibles, produciéndose al final un retraso del desarrollo, a veces no enteramente reversible. Además la madres pueden no mostrar síntomas de deficiencia. Sin embargo, a pesar de estos casos excepcionales, miles de niñ@s sanos han sido criad@s como vegan@s. Para evitar posibles riegos, es muy importante que la madre vegana se asegure un consumo adecuado de vitamina B12 durante el embarazo y la lactancia. Se puede encontrar en la levadura de cerveza, la leche de soja fortalecida, brotes de alfalfa, miso, tempeh, malta de cebada ,etc. De todos modos nuestro organismo genera vitamina B12 en la saliva y en el estómago.
El doctor Benjamín Spock, pasó a recomendar la dieta vegana como la ideal oara l@s niñ@s, recomendando a l@s padres y madres que los niñ@s no reciban carnes, pescados, ni productos lácteos, sino una dieta vegetal equilibrada.
Citando algunos párrafos del doctor Spock sobre el asunto de los productos lácteos para l@s niñ@s: “(...) De entrada puede resultar sorprendente observar la amplia gama de problemas que los lácteos pueden provocar. (...) Los pediátras a menudo observan que ciertos problemas de salud son agravados o incluso provocados, por los lácteos. Son por ejemplo el asma y otros problemas respiratorios, las infecciones crónicas de oído, y los problemas cutáneos. (...)No hay, por supuesto, nada malo en la leche materna, es perfecta para l@s bebes. (...) Sugiero usar la leche de soja y otras vegetales antes que la de vaca. Proporciona grasas esenciales pero no grasa animal, y está libre de proteínas animales y lactosa. (...) L@s niñ@s menores de un año necesitan leche materna y las calorías concentradas que proporcionan las grasas naturales. (..)”
Alrededor de los cuatro o cinco meses de edad, o cuando el peso del bebé se haya duplicado, se puede añadir otros alimentos a su dieta.
Introduce un alimento nuevo cada vez, a intervalos de una o dos semanas. Las siguientes directrices proporcionan un plan flexible para la introducción de alimentos en la dieta del bebé.
Cuatro a Cinco Meses: Introduce cereales infantiles enriquecidos con hierro. Prueba primero con la papilla de arroz puesto que es el cereal que menos alergias provoca. Mézclala con un poco de leche materna o de fórmula de soja. Posteriormente ofrécele al bebé papillas de avena o cebada.
Seis a Ocho Meses: Introduce las verduras. Deben estar bien cocidas y trituradas. Las papas, chauchas, las zanahorias y arvejas son buenas opciones iniciales. Introduce las frutas a continuación. Prueba con banana triturada, palta, durazno o compota de manzana. A los ocho meses de edad, la mayoría de los bebés pueden comer galletas, pan y cereales inflados. Además, alrededor de los ocho meses, los bebés pueden empezar a comer alimentos más ricos en proteínas como el tofu o porotos alubias bien cocidos y triturados.
Niños: Los niños tienen unas necesidades elevadas de calorías y nutrientes, pero su estómago es pequeño. Ofrece a tu niño frecuentes aperitivos, e incluye en su dieta algunos alimentos menos “voluminosos” como cereales refinados y zumos de fruta. No obstante, limita los zumos, pues los niños pueden hincharse bebiéndolos, prefiriendo su sabor dulce antes que otros alimentos.
Algunos alimentos, como algunas papas fritas, los manies y las uvas, pueden representar un riesgo de asfixia. Asegúrate de cortar los alimentos en trozos pequeños y anima al niño a masticar bien la comida antes de tragar.
Las necesidades calóricas varían de un niño a otro. Las siguientes directrices son generales.
Los Grupos de Alimentos para los Niños
Panes y cereales: Incluye todos los panes, bollos, tortas, cereales calientes y fríos, pasta, cereales cocidos como el arroz y la cebada, y las galletas. Verifica que el pan no tenga grasa, margarina, etc. ya que un muchos lugares le aregan.
Legumbres, frutos secos y semillas: Incluye cualquier legumbre cocida como los porotos alubia, otras variedades de porotos , las lentejas, las arvejas partidas, los porotos aduqui, chauchas y los garbanzos; el tofu, el tempeh, la proteína vegetal texturizada (TVP) el seitán o gluten; todos los frutos secos y cremas de frutos secos, las semillas y el tahín (mantequilla de sésamo).
Leches: Incluye todo tipo de leches (soja, avena, maní, almendras, etc.) si son enriquecidas mejor, la fórmula para bebés o la leche materna para los lactantes.
Verduras: Incluye todas las verduras crudas o cocidas que se pueden adquirir frescas, enlatadas o congeladas. También incluye los jugos de verduras. Es mejor que toda la verdura sea fresa, tanto para comerla como para hacer jugos, no enlatada ni congelada.
Frutas: Incluye todas las frutas los zumos de fruta 100 por ciento. La fruta puede ser adquirida fresca o enlatada, preferiblemente en almíbar suave o natural, o en agua. Al igual que la verdura, es preferible que la fruta sea fresca, no enlatada.
No hay que obsesionarse con la alimentación del/ a bebé. Hay muchos otros factores que influyen en el estado anímico del/ a niñ@ y de los padres y madres. Cuando un/ a bebé llora tendemos a pensar que es debido a que no se siente saciad@ o bien alimentad@. La alimentación no siempre tiene el porqué de ser la causa de un malestar. En ciertas ocasiones, quizás es porque necesita más mimos, pasear por la calle...
Es muy positivo relacionarse con personas con experiencia, que hayan tenido hij@s y los hayan tenido hij@s y l@s hayan criad@ en un estilo vegano, si te es posible. Es bueno saber que tu hij@ no es un bicho raro y saber cómo los demás han vivido su experiencia de la maternidad/ paternidad. En general, todo el mundo intenta darte consejos, pero no busques consejos sino experiencia y que quieran escucharte. Y a partir de eso, saca tus propias conclusiones.
EL EMBARAZO
Al engendrar un/ a hij@ la sociedad te hace sentir miedo de que pueda aparecer algún problema en el embarazo o estar desnutrid@. Estos temores, que ya suelen ser habituales con una dieta convencional, pueden representar una verdadera preocupación para un@s futur@s padres y madres vegan@s. Es tan sólo la observación diaria durante el proceso la que te puede convencer de que todo funciona perfectamente, como debe de ser.
Durante el embarazo, la madre debe cuidarse y observar los principios de higiene y estilo de vida que se recomienda normalmente. Mantener su dieta vegana no es ningún obstáculo para el desarrollo del bebé. En el período de embarazo, existen unas necesidades nutritivas superiores, que se cubren suficientemente con una mayor ingestión de alimentos energéticos (buenas costumbres son incluir otra comida ligera a media mañana o a media tarde, o consumir dos raciones proteicas al día, por ejemplo de frutos secos, en pequeñas cantidades).
Actualmente se recetan suplementos de ácido fólico para todas las embarazadas con el fin de evitar el riesgo de malformaciones congénitas (espina bífida), justificando esa medida por los valores bajos que contienen los alimentos, absurdamente. En la práctica, la dieta vegana es mucho más rica en ácido fólico que la convencional, y l@s expert@s vegan@s como el doctor M. Klaper, opinan que una dieta vegana variada aporta suficientes cantidades, con lo cual la suplementación no es necesaria.
En caso de aparecer anemia, cosa bastante frecuente durante el embarazo, se debe intentar corregir mediante la dieta y evitar los aportes farmacológicos agresivos, que presentan efectos secundarios como el estreñimiento. En tal caso, se debe intentar inicialmente reforzar la dieta con zumo de zanahorias y remolachas, mayores cantidades de frutos secos (almendras crudas, especialmente, y también cacahuetes tostados, pipas de girasol y de calabaza) y otros alimentos ricos en vitamina C para favorecer la absorción. Si es invierno, será buen momento para aumentar el consumo de la familia de los coles. Siempre es mejor reservar los suplementos como último recurso.
LA LACTANCIA MATERNA
En principio, no hay ninguna razón para que una madre vegana no tenga leche suficiente o ésta no es suficientemente rica para el desarrollo del/ a bebé. La lactancia materna es fundamental en los primeros meses de vida, al menos hasta los seis meses, y debería prolongarse hasta que el/ la niñ@ la rechace de forma natural. Esto puede durar hasta los 3 años o más incluso, aunque por desgracia el estilo de vida moderno suele impedirlo, con una baja laboral por maternidad de tan sólo 4 meses. Pero lo cierto es que l@s bebés son l@s únic@s que conservan un instinto completamente natural sobre lo que es bueno para ell@s, y deberían poder hacer uso de ese instinto.
Después de los primeros meses, la introducción de alimentos es gradual y la leche va quedando en segundo plano, casi más como un complemento de carácter afectivo para el /la bebé, para conservar ese vínculo con la madre.
Si por alguna razón, hubiese que abandonar la lactancia materna, se puede buscar una alternativa compatible con las ideas veganas. Si el/ la bebé ya tiene una edad suficiente, la leche materna puede ser remplazada por leches vegetales (almendra, soja, etc.), en cantidades y disoluciones adecuadas. En cualquier caso los laboratorios de alimentos infantiles también poseen fórmulas elaboradas a partir de soja (porque hay niñ@s que no toleran de ninguna forma las proteínas animales), que podrían ser aptas para l@s vegan@s, aunque hay que elegir con precaución porque algunas incorporan grasas animales o lácteas, y casi con seguridad vitamina D3,que es de origen animal ( la D2 es vegana).
EL DESTETE
En general, se recomienda que la lactancia materna es esencial en los primeros meses de vida, y que a la edad de seis meses se debe empezar a añadir una alimentación suplementaria, sobre todo para proporcionar mayores cantidades de hierro. Después del destete ya no se necesita leche, así es como funciona con todos los mamíferos y nosotr@s no deberíamos ser ningún excepción. Pero se puede empezar a introducir las leches vegetales como aporte nutritivo. Antes del primer año de edad, el/ la niñ@ necesita una proporción adecuada de proteínas, grasas y carbohidratos, así como vitaminas y minerales, que ni la leche de vaca ni las leches vegetales pueden proporcionar. Al cumplir un año, a l@s niñ@s se les puede ofrecer ya leche de soja enriquecida, así como otras leches vegetales a base de frutos secos, que son aptas para niñ@s más mayores y adult@s.
El destete no suele representar ningún problema, pues el niño suele adaptarse a lo que l@s padres y madres le ofrecen. Los problemas pueden venir más tarde, cuando el/ la niñ@ empieza a ver la televisión, los escaparates, o en el comedor de la escuela, o en lsa fiestas infantiles, es decir, cuando el/ la niñ@ empiece a desenvolverse en un mundo no vegano.
Uno de los mejores alimentos para introducir inicialmente son las frutas, naturalmente, y después algunas verduras de raíz como las zanahorias. También suele recomendarse la introducción temprana de los cereales (primero los cereales sin gluten como el arroz), aunque debido a que los jugos digestivos del/ a bebé tardan en estar listos para digerirlos bien, quizás es prudente demorarlo al máximo, quizás hasta los 18 ó 24 meses, para evitar problemas digestivos. Después se pueden introducir pequeñas cantidades de legumbres, como las lentejas, y de frutos secos. No obstante, esto es orientativo, y las circunstancias de ciert@s bebés pueden recomendar su introducción más temprana; en casi de que un/ a niñ@ no quiera comer otras cosas, convienen probar en introducir estos alimentos en pequeñas raciones.
Llega un momento en que el/ la propi@ niñ@ empieza a mostrar interés por lo que comen l@s padres y madres, y según el desarrollo de su dentadura, podrá empezar a participar en los platos familiares.
EN LA INFANCIA
Mientras se satisfagan las necesidades calóricas del/a niñ@, dispondrá de suficientes proteínas para crecer, procedente de las fuentes vegetales que aportan esas calorías.
L@s niñ@s vegan@s son generalmente de constitución más ligera que l@s niñ@s omnívor@s, pero se encuentran dentro de los rangos normales de talla y peso, están san@s y crecen normalmente. Los estudios indican que algun@s niñ@s vegan@s pueden crecer más lentamente durante los primeros cinco años, posiblemente debido a un aporte calórico inferior cuando sus estómagos son relativamente peuqeños, pero recuperan el nivel de crecimiento hacia los 10 años.
Para asegurarles un consumo adecuado de calorías deben consumir legumbres y cereales (cocidos y triturados), y semillas y frutos secos molidos o en forma de matequilla. Las bananas y los aguacates también son alimentos ricos en calorías. Estos alimentos deben constituir la base de la comida, con menos cantidades de frutas y verduras, ya que éstas contienen más fibra y menor densidad calórica, llenando mucho el esómago sin haber saciado sus necesidades.
Las fiestas infantiles (como los cumpleaños), pueden representar un problema para un/ a niñ@ vegan@. Pero son un día especial en sí mismas, y se deben enfocar hacia la diversidad y no hacia la comida. Sin embargo, se pueden preparar los platos especiales y cosas para picar que atraigan a l@s niñ@s, así como dulces y pasteles veganos.
Verdaderamente el hecho de que el/ la niñ@ no se sienta un/a “bicho rar@” en su relación social con otr@s niñ@s es un gran reto que l@s padres y madres han de afrontar. Es posible que el/ la niñ@ desee hacer lo que hacen l@s demás, y sienta curiosidad por probar lo que l@s demás comen. Pero aunque en alguna ocasión reciban algo indeseable, lo más importante será la dieta que reciba e el hogar, su sustento principal. Much@s niñ@s , sin embargo, tienen muy claro por qué reciben una alimentación vegana, y la practican con total convencimiento. No tod@s l@s niñ@s reaccionan igual, pero hay que confiar en que explicando las razones con sinceridad y educándol@s con el amor hacia los animales como base, l@s niñ@s lo comprenden sin problemas.